Arqueología Medieval

1.- Un nuevo caso de fortificación andalusí en piedra sillar de gran aparejo en el ‘amal de Wasqa Huesca): la muralla de la calle del Horno nº 2 de Bolea (municipio de La Sotonera, Huesca)

Autor 1: José Ángel Asensio Esteban

Entre finales de 2016 y principios de 2017 hemos podido documentar la existencia en la Hoya de Huesca de dos nuevos e importantes testimonios de arquitectura andalusí en opus quadratum que vienen a engrosar la larga nómina de fortificaciones rurales y urbanas elevadas con sillar de gran aparejo en esta región septentrional de la antigua Marca Superior de al-Andalus. Se trata del basamento de una torre defensiva de planta rectangular conservada en la fábrica de la ermita de La Magdalena de Panzano (Arilla y Asensio, en prensa) y de los primeros vestigios puestos a la luz de la muralla del hisn Bolea (Bolea, La Sotonera, Huesca), sobre los que vamos a tratar en la presente comunicación.

El hisn Bolea, a pesar de haber sido uno de los principales castillos del distrito o ‘amal de Wasqa a juzgar por los datos de las fuentes árabes y de los diplomas latinos de la segunda mitad del siglo XI, apenas cuenta con estudios arqueológicos y prácticamente carecemos de restos materiales del mismo, por lo que el hallazgo casual de parte de su muralla de piedra, citada tanto en las fuentes árabes como en los diplomas latinos, constituye un importante descubrimiento que merece un estudio arqueológico monográfico y una difusión entre los especialistas.

Dichos vestigios, localizados en el bar La Muralla, en la calle del Horno nº 2 de Bolea, consisten en un paño de unos 10 m de longitud por unos 4 m de altura máxima correspondientes a diez hiladas de sillares de arenisca a tizón que resultan absolutamente acordes con cuanto conocemos de la arquitectura monumental andalusí del norte de la Marca Superior de al-Andalus de entre los siglos IX y XI.

2.- Una posible Alquería Andalusí junto al casco urbano de Gelsa (Zaragoza)

Autor 1: Francisco Javier Ruiz Ruiz
Autor 2: Alberto Mayayo Catalán

La realización por parte de los autores de una intervención arqueológica de control y seguimiento en la parcela nº 89 del polígono nº 22 del término municipal de Gelsa (Zaragoza), ha supuesto el hallazgo de los primeros restos arqueológicos en contexto urbano de un asentamiento andalusí antecedente de la actual Gelsa. Esta parcela se ubica al sudeste de la localidad, junto al casco antiguo de Gelsa, concretamente junto al conocido barrio morisco.

A la luz de los resultados obtenidos se puede asegurar la existencia de un asentamiento de época andalusí datado en época taifal (siglo XI-1118), aunque se han documentado algunos elementos anteriores que se pueden fechar en el siglo X y que demostrarían la ocupación de los alrededores ya en esos momentos. El material cerámico nos informa que este enclave fue abandonado hacia el año 1118, momento de la conquista cristiana del valle del Ebro tras la toma de Zaragoza, capital de la Taifa, por Alfonso I el Batallador. A partir de estos momentos todo este espacio parece convertirse en tierras de labor, no siendo nunca más ocupado de forma permanente tras su abandono.

En cuanto a la funcionalidad de ese asentamiento, podríamos encontrarnos ante un hábitat tipo alquería, de las que apenas hay ejemplos excavados en Aragón, es decir, una gran casa de campo que aprovecharía las riquezas agropecuarias de esta zona tan próxima al río Ebro. Esta alquería podría contener diversas edificaciones donde se diferenciaría una zona de habitación o casa y otros edificios dedicados a las labores agrícolas o de transformación. Las estructuras documentadas pertenecen a dos edificios separados por un espacio abierto a modo de patio o quizás una calle, lo que indicaría la existencia de un urbanismo complejo.

3.- La necrópolis altomedieval del Cerro de San Miguel(Lobera de Onsella, Zaragoza).

Autor 1: José Ignacio Lorenzo Lizalde

La excavación en 2014 de la necrópolis de Lobera de Onsella nos ha permitido definir, a partir del estudio de una veintena enterramientos, una nueva tipología de tumbas. Hemos obtenido la dataciones de C14 de dos tumbas distantes que nos ha proporcionado un rango cronológico desde la segunda mitad del s. X al primer tercio del s XI, lo que nos permite confirmar que se trata de una necrópolis altomedievales, correspondientes al territorio del primitivo Condado de Aragón, que incluía la Val de Onsella. La población es uniformemente mediterránea grácil, apareciendo todos los grupos de edad y sexo. Aparecen marcas de estrés en diversos huesos y fracturas relacionadas con actividades laborales severas. Aparecen tumbas aisladas de esta misma tipología en Pamplona, otras localidades navarras o en Vitoria pero siempre en minoría con otras tipologías de lajas, o antropomorfas. El tipo se define por grades tumbas de muretes laterales de sillares o gruesas losas, de varios pisos y cabecera y pies algo estrechados y delimitados por losas verticales.

4.- Las Peñetas de Manolo. Un proyecto integral de investigación arqueológica y puesta en valor de un enclave reocupado en la ribera baja del Alcanadre.

Autor 1: Gonzalo García Vegas
Autor 2: Gema Földessy Aranda
Autor 3: Hugo Chautón Pérez

El proyecto de investigación del yacimiento denominado Las Peñetas de Manolo, en la localidad de Sena, integra diversas actuaciones destinadas a recuperar un interesante enclave arqueológico con dos fases de ocupación bien definidas y diferenciadas; por un lado un  relevante conjunto prehistórico cercano al primer milenio antes de nuestra era y, por el otro, su reocupación como cementerio altomedieval con imponentes tumbas realizadas en cista de piedra. La recuperación del yacimiento se efectúa a través de la documentación e interpretación arqueológica del recinto, el análisis arqueométrico de los artefactos aparecidos, el estudio antropológico de los individuos localizados así como el proceso de musealización final, que permitirá establecer un punto de referencia cultural en su entorno social.

5.- Antropología física de la necrópolis Las Peñetas de Manolo (Sena, Huesca).

Autor 1: José Ignacio Lorenzo Lizalde
Autor 2: Hugo Chautón Pérez
Autor 3: Gonzalo García Vegas
Autor 4: Gema Földessy Aranda

La comunicación presenta los resultados de la población exhumada en la necrópolis de tipología visigoda de La Peñetas de Manolo, trabajos promovidos por la Asociación Cultural de investigaciones arqueológicas de Monegros (ACIAM).

Se trata de una pequeña población que cuenta con representación de todos los grupos de edad y sexo, lo que representa una población biológica. Las tumbas de lajas de grandes proporciones aparecen selladas con barro lo que ha garantizado la conservación excepcional.

Aparecen varios individuos que presentan cribra orbitaria, relacionado con la malaria. Es una población junto al río Alcanadre, que vivió en terreno pantanoso en donde, desde la antigüedad, la malaria estuvo generalizada. Presenta también lesiones traumáticas consolidadas sin reducción de las fracturas, indicando una falta de conocimientos que ya estaban perfectamente extendidos en la medicina romana, indicando su carácter periférico y rural.

La presencia de individuos juveniles en tumbas individuales y la existencia de tumbas panteón pone en evidencia que se trata de una población de una cultura de tradición visigoda.

La población es tipológicamente homogénea, de mediterráneos gráciles y baja estatura, relacionada con la población indígena hispanorromana.

6.- La Cruceta de Tauste. Primeras investigaciones de un puesto de vigilancia bajomedieval

Autor 1: Francisco Javier Gutiérrez González
Autor 2: Mario Lafuente Gómez
Autor 3: Oscar Lanzas Orensanz
Autor 4: Victor Gil de Muro Eguizábal
Autor 5: Carlos Valladares Lafuente

Se presentan las primeras investigaciones históricas y arqueológicas sobre este yacimiento que ha proporcionado una cronología del siglo XIII y hasta mediados del siglo XIV. Por la concepción de los restos muebles e inmuebles documentados hasta el momento consideramos como su función principal la de un puesto de vigilancia y control del territorio en relación con las luchas señoriales de comienzos del siglo XIII y muy relacionado con el castillo de Sora. Su final pudo tener que ver con la Guerra de los dos Pedros, en la que establecimientos con defensas endebles y pequeñas como las aquí detectadas fueron abandonados dentro de una estrategia militar regia generalizada.

Se muestran estructuras de habitación y, de funciones auxiliares realizadas con la técnica de encofrado de yeso en “brencas”, así como materiales cerámicos y metálicos, como un fragmento de cerámica a molde y monedas de Jaime I y Jaime II.

7.- El Castillo medieval de Los Fayos (Aragón, España)

Autor 1: Óscar Bonilla Santander
Autor 2: Begoña Serrano Arnáez
Autor 3: Carlos Valladares Lafuente
Autor 4: Alicia María Izquierdo
Autor 5: Ángel Santos Horneros
Autor 6: Miriam Pérez Aranda

El conjunto medieval fortificado del “Castillo de Los Fayos” se localiza en el término municipal de Los Fayos, en la comarca de Tarazona y el Moncayo. El conjunto fortificado se sitúa en un farallón rocoso de 80 metros de altura sobre la confluencia de los ríos Queiles y Val controlando uno de las principales vías de comunicación entre la Meseta Norte y el Valle del Ebro. El conjunto medieval lo componen una cueva fortificada conocida como “Cueva de Caco”, un conjunto de fosos de varios cientos de metros y dos torres, una cuadrangular y otra circular conocida popularmente como el “molino de los moros”. El principal trabajo sobre el castillo es la lectura arquitectónica por parte de Alejandra Gutiérrez en el marco de las fortificaciones medievales del Somontano del Moncayo. El castillo fue declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Aragón en 2006  y en él se han realizado dos intervenciones arqueológicas, la primera de ellas en 2008 por María Cruz Pérez Omeñaca de la que se publicaron los trabajos de restauración y la segunda por Sofía Gómez Villahermosa en 2013 y que permanece inédita.

En la presente comunicación se presentarán los resultados correspondientes a la intervención arqueológica realizada entre los meses de junio y julio de 2017 en la que se prospectó e manera intensiva el yacimiento y se realizaron dos sondeos arqueológicos excavando un total de 24 metros cuadrados, documentando niveles caracterizados por la presencia de materiales y estructuras arqueológicas con una cronología entre los siglos XII y XIV d.C. período en el que según las fuentes medievales el Castillo de Los Fayos estuvo involucrado en los conflictos militares de los reinos cristianos de Navarra, Castilla y Aragón.

8.- Los siglos XIII y XIV en el castillo de Peracense (Teruel) a través de los objetos arqueológicos

Autor 1: Antonio Hernández Pardos
Autor 2: José Luis Ona González
Autor 3: Jesús G. Franco Calvo

El castillo de Peracense (Teruel) constituye una de las fortalezas medievales más interesantes de Aragón, por su enclave natural, morfología y estado de conservación.  Sin embargo, también debe destacarse el conjunto de piezas arqueológicas que ha sido recuperado durante las excavaciones arqueológicas realizadas en 1987-1991, y en la actualidad.  El presenta trabajo se va a centrar en los ajuares cerámicos y objetos metálicos de los siglos XIII y XIV, período en el que la fortaleza tuvo un mayor protagonismo.  Los objetos son un reflejo de la vida cotidiana de la sociedad feudal, y, especialmente, del estamento señorial, y permiten conocer otros aspectos en la vida de caballeros y sus tropas. Esta cultura material mueble es un perfecto complemento a la mirada que prestan otras fuentes como archivos, iconografía o arquitectura sobre el Aragón medieval.

9.- Título de la comunicación: Investigaciones arqueológicas entorno al Cantar del Mío Cid: Alcocer(La Mora Encantada, Ateca>

Autor 1: Francisco Javier Ruiz Ruiz
Autor 2: José Luis Cebolla Berlanga

El paraje de La Mora Encantada se halla situado entre las localidades de Terrer y Ateca, a unos 4 km al este de esta última. El yacimiento de época andalusí ocupa la cima de un pequeño cerro, fácilmente identificable por el prominente farallón arcilloso, conocido como La Mora Encantada, que se eleva unos 9 metros sobre la superficie del cerro. A nivel científico, el yacimiento fue dado a conocer a finales de la década de 1980 en sendos artículos de los historiadores José Luis Corral y Francisco J. Martínez, donde ambos investigadores propusieron situar al Alcocer cidiano en La Mora Encantada. El Cantar del Mío Cid relata la conquista del castillo de Alcocer por parte del Cid, Rodrigo Díaz de Vivar, a finales del siglo XI, concretamente durante su primer destierro del reino de Castilla iniciado en el año 1081.

En el año 2004 realizamos una primera campaña que permitió documentar las primeras estructuras arqueológicas del yacimiento. Desde el año 2016 hemos retomado las excavaciones con la financiación de la Diputación Provincial de Zaragoza, contando con el apoyo material del Ayuntamiento de Ateca. Hasta el momento se puede confirmar la existencia de un asentamiento de época andalusí que se sitúa al oeste del cerro y al resguardo del farallón rocoso, sobre el cual se emplazaría una torre o atalaya para la vigilancia y control del territorio. Su ubicación, sobre un cerro dominando la vega del río Jalón, es la idónea para la existencia de un pequeño recinto fortificado fácilmente defendible por tres de sus vertientes debido a lo accidentado del terreno, mientras que la torre protegería el acceso desde el este. Este enclave fue abandonado probablemente a finales del siglo XI debido a su destrucción violenta por un incendio, no siendo nunca más ocupado.

10.- Aportaciones al sistema defensivo de la Ciudadela de Jaca

Autor 1: Héctor Arcusa Magallón

El Castillo de San Pedro de Jaca fue mandado construir a finales del siglo XVI por Felipe II tras los altercados de Aragón y sobre todo para evitar posibles invasiones de hugonotes desde Francia en el marco de las guerras de religión. El encargado de su construcción fue Tiburcio Spanochi, ingeniero militar por excelencia de Felipe II, quien dejando atrás los modelos medievales, realizó un diseño de traza italiana. Si bien la Ciudadela de Jaca constituye uno de los ejemplos mejor conservados de este tipo de construcciones, puesto que conserva todas y cada una de sus partes características, es también cierto que no disponíamos hasta la fecha evidencias de la evolución de su sistema defensivo. Durante unos trabajos para evitar las humedades de la zona norte del enclave, se realizó un control arqueológico en el vaciado del interior de los parapetos entre los baluartes de Santa Orosia y San Pedro. Es en esos trabajos cuando apareció un nuevo parapeto desconocido hasta la fecha. Este nuevo descubrimiento nos ha permitido por un lado, comprobar cómo fue la evolución del sistema defensivo de la Ciudadela desde finales del siglo XVI hasta comienzos del siglo XVIII, y, por otro lado, nos ha permitido plantear una hipótesis sobre la propia construcción de la escarpa.

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